miércoles, febrero 19, 2014

Sonría



No me tema. No muerdo. Es más, ni siquiera puedo tocarle; pero si puedo ver como se intenta esconder de mi vista. Percibe que alguien la observa. Me busca pero no podrá verme, soy omnipresente. 

No, no se altere. Es pura contemplación que me motiva acompañarle con mis ojos, la dicha de llenar mis pupilas de su belleza y enamorarme de sus pasos. Puedo ver en detalle sus senos y su hermoso cuerpo sin que la vergüenza me domine, pues usted no me ve, no me descubrirá pues no existo, tan solo soy un objeto inanimado, quieto, inmóvil. Pero no crea que usted es la única que ha pasado por el deleite de mi vista, justo ayer vi a una mujer igual o más hermosa que usted.

En ese punto en donde ahora usted bebe ese café que le acaban de servir alguien le alcanzó. Parecía que se estaba escondiendo de alguien pues miraba hacia todos lados buscando quién sabe qué; creí por un instante me buscaba a mí, pensé que había sentido la mirada de mis ojos, creí, pensé, sentí, hasta pude percibir su aroma acercarse hasta acá en mi silla, sentándose en mis piernas para que bebiera de su boca la dicha y la delicia de todo su ser; sin embargo, su vista se concentró en un hombre de traje que la alejó del café, de esa mesa justo en donde está usted para llevársela hacia unas calles lejos de aquí. El dolor y la furia destellaban en los ojos del tipo. Instantes después, ella ya no existía, tan solo su cuerpo inerte permaneció a la intemperie de la soledad hasta que su cadáver fue encontrado. 

Incluso, ahí en el suelo, su belleza era difícil de contemplar; era mucho más hermosa, la muerte le dio un tinte lúgubre a mi deseo. Debo confesarle que fue hermoso, pero no me mal interprete tan solo es pura contemplación. Ver morir a alguien es como verlo nacer, el impacto es tan fuerte que produce un éxtasis indescifrable... pero, no se altere ignore mis ideas. Tan solo tejo pensamientos al azar, es puro placer, así como este; verla y saborearla a la distancia. 

No se altere. No se vaya. Temo que la seguiré hasta donde los ojos me alcancen. Tal vez el amor que sienta por usted se incremente en realidad pues su mirada es tan inusual que temo haber encontrado la perfección tangible y permaneceré vigía de sus pasos hasta que los sueños con usted se transformen en una realidad hermosa. Pero, permaneceré aquí, tal vez no le gustaría lo que encuentre; pero, a la distancia puedo amarle, saber quien le quiere, quien la desea, quienes son amigos y enemigos. 

Solo pido que no me tema, ámeme a la distancia si es posible, como cuando se ama a una partícula de polvo descubierta en un rayo de luz, ámeme como cuando respira profundamente y un aroma delicioso se cuela por sus pulmones, ámeme como al sabor del café que ahora bebe, como ese cigarrillo que ahora enciende, como a ese beso que ahora da, como a esa caricia que recibe, como a la muerte que un día le abrazará, ámeme como a esas cosas que no ama. 

Agradezco su existencia y el deleite proveído esta noche por su silueta. Quizás  no sea suficiente y le siga con la vista hasta su auto; modificaré el ángulo y la encontraré saliendo del parqueo; ajustaré un enfoque y la veré ignorando al niño que pide monedas; tal vez haga un zoom cuando llegue al banco, incluso cuando llame por su celular. Estaré aguardando a que el movimiento llegue a usted cuando su vehículo ingrese al parqueo del edificio de su apartamento; la veré bajar y subirse al elevador. Ya dentro se arreglará el busto frente al espejo y yo la veré extasiado; pero no se preocupe, recuerde que no puedo tocar, solo veo y disfruto a la distancia.

Entrará a su apartamento y en ese lugar donde piensa que nadie la observa yo estoy, viéndola hasta que se desvista y se marche al baño en donde piensa que nadie le escucha, yo escucharé pero su placer será mi secreto. Me despediré de usted esperando que un día podamos estrechar nuestros brazos, sepa que existo, que soy de carne y hueso para que me sienta y me vea; mientras estaré en este lugar sentado enamorándome de sus pasos. 

Hágale caso a los rótulos, no los ignore ya que son para usted, para que me vea; ahí se los dejo para cuando la encuentre caminando por su mundo... "¡Sonría! La estamos filmando"

1 comentario:

Diana Morales dijo...

Jamás se me hubiera ocurrido la idea de escribir sobre esas cámaras de seguridad y los rótulos de sonría, lo estamos filmando. Me ha parecido fantástico y me ha puesto a pensar que al final todos tenemos un poco de esa actitud vigilante para los demás. Un saludo al ente de la letra A.