viernes, mayo 24, 2019

1305191437

Es fácil nombrar
(tanto que es necesidad)
un ruido, un color
un adiós y una tarde.

Cada sílaba impregnada de ego
de una esencia que no sabe de sí.
Lentamente,
se dejó de hablar.

Al abrir los ojos
ese que se llamó dios
comprendió
era su muerte.

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