martes, agosto 01, 2017

Diez con diez


El reloj del carro marcaba las diez con diez minutos, pero en realidad eran las diez con veinte, pues, por mala manipulación la hora quedó con ese retraso, aunque el dueño del auto jura que colocó bien los números y ha tejido una teoría sobre la dilatación del tiempo. Dice que le sucede cuando conduce durante la noche, cuando pierde la conciencia de sus actos y aparece de pronto en casa o en el trabajo sin tener un recuerdo aparente de dónde transitó con anterioridad. Dice que el reloj mantiene la misma hora, es decir que el reloj detiene su tiempo cuando él se pierde y por ello se ha retrasado varios minutos. Al inicio, insiste, eran dos minutos. Luego, el tablero digital marcaba cinco minutos de retraso. Un misterio, comentó, pues no recuerda siquiera tener lagunas mentales o la sensación de tenerlas. Luego, llegamos a los ocho minutos. Una marca misteriosa que se mantuvo por mucho tiempo. Hasta esta noche cuando la hora marcaba las diez con diez, pero en realidad eran las diez con veinte. Dos minutos, ¿qué pasó con esos dos minutos? Mientras conduce con velocidad hacia casa tiene la certeza de saber dónde quedó ese tiempo que perdió, esos dos minutos. Pero no sucedió en el auto. Quizá el reloj del auto sea el único reloj que se detiene mientras todos los demás continúan su marcha. Sea por la razón que sea, le da a nuestro protagonista la excusa perfecta para huir de la casa de sus suegros y buscar paz en su hogar. Él asegura que perdió esos dos minutos cuando vio a la chica.

Faltaban dos minutos para las diez cuando pasó. Recuerda muy bien el tiempo pues veía en la pantalla de su celular. Era tiempo de marchar. Una pequeña fiesta de cumpleaños había terminado. El pastel estaba a medio terminar sobre la mesa. Ya no había más que beber en el hogar, así que los presentes tomaron café, comieron tamales y cantaron el japy berdey. Él y su esposa estaban en esa casa, la casa donde ella creció. Los padres de ella eran los únicos presentes en la velada. Los demás hermanos vivían sus vidas en otros lugares. Las fotografías en las paredes recordaban la ausencia de los presentes. La felicidad y la tertulia se mudó del comedor hacia la sala. Prendieron el televisor. Las noticias. Sonaba el murmullo de los titulares del telenoticiero cuando el teléfono marcó las veintiún horas con cincuenta y ocho minutos. En ese momento, los ojos de nuestro protagonista se perdieron hacia la inmensidad de la oscuridad que reinaba en un pasillo lejano. Un vestido blanco paseó de un cuarto a otro. Una chica. Joven y bella, de cabello ondulado y castaño caminó con parsimonia. Atravesó su mirada, destruyó su paz, su quietud, apagó su aliento, se robó sus pensamientos, dejó intacta la razón, y le permitió adentrarse en esa puerta para verle de cerca. Él jura que se lo comentó a su esposa de inmediato, pero en su cabeza se tejen recuerdos amorfos, donde la ve a ella arrancándose la ropa y dejando una figura esbelta y llena de llagas vivas, sangrantes, engusanadas. Jura que no vio nada, que acto seguido de verla, decidió que era momento de marcharse. Feliz noche, nos vemos otro día, se cuidan, adiós, un abrazo… Pero su mente le dice que él fue quien tomó el cuchillo y cortó sin piedad a la chica que abría sus piernas para dejarse penetrar por la locura, pero siente que no fue del todo así y que recuerda el abrazo de su suegro, el beso a su esposa y hasta el encendido del auto en dos minutos donde su mente le taladra la imagen de una joven bella que moría entre sus brazos mientras le arrancaba el camisón blanco y la sentía estremecerse de dolor. Pero no fue eso lo que pasó, los dos minutos le dicen que ella en realidad le robó parte del aliento, cortó en trozos su alma y comenzó a devorarlo mientras la perseguía en medio de la nada, entre las habitaciones que se hacían eternas y las luces de los cuartos se encendían y apagaban con velocidad. Estaba mareado y repetía sin cesar el delirio que la chica de blanco le lamía en la oreja. Recuerda con mucha confusión que la joven que caminó hacia el otro cuarto le narró un secreto. La desdicha de una verdad que no puede recordar. Un mal tan intenso que se coló en su vientre y siente el dolor cuando alguien la puede ver. Él la vio y jura que le dijo a su esposa que en ese lugar donde no había nadie, una mujer cruzó y caminó despacio hacia la habitación de uno de los hermanos que vive su vida en otro lugar. Él se acercó para ver y luego, de inmediato se marcharon. Todos los relojes marcaban las diez con veinte. Excepto el del auto, el que no quería ver. Ese marcaba las diez con diez.

domingo, julio 16, 2017

exhala



contacto/ impacto/ fuerza / potencia/ ansiedad/ humo/ perdida de voluntad/ el túnel y la luz/ caminos/ opciones/ refugios/ un talismán/ inútil/ tus manos inalcanzables/ la imagen perfecta/ de nuevo dolor/ de nuevo el mismo nombre/ cosas llegan/ momentos/ a un ritmo/ fatal/ bello/ pasa/ que pasa el tiempo/ constante/ duele el no poder soñar/ necesidad/ pero ya soñar es inútil/ es vano/ el soñar no se obliga/ solo llega/ de forma gradual/ gratuita/ si se deja de soñar/ se deja de sentir/ paz/ se es frío/ se es monótono/ una maquina corpórea/ huesos y carne/ sin sentir/ sin alma/ el sortilegio llega/ de manos divinas/ dicta/ el camino o muerte/ la muerte siempre llega en sueños/ es mujer/ es peligroso dejar de soñar/ es un reflejo/ involuntario/ innecesario/ dejar de soñar es perder la vida/ perder el contacto/ el más allá/ menos aquí/  es triste solo vivir/ en la realidad/ en el hoy/ sin otro camino/ sin otra opción/ como sin alma/ en el hoy/ sin otros caminos/ sin otras formas/ es triste el solo estar/ eyacular e irte/ triste es/ solo andar/ solo quitarse/ sin dejar nada/ y las noches que no dejan nada/ estar entre todos/ ustedes/ sin más espacio que este/ donde hay hambre y frio/ necesidad/ soledad compartida/ entre fantasmas corpóreos/ cuerpos vacíos/ sin luz/ andantes/ consumidores de oxígeno/ el único camino es soñar/ dormir una vez más/ donde se es ilimitado/ en el sueños se es parte del universo/ infinito/ el sabor del tilo la puerta/ que me adormece/ aun así deje de soñar/ el día me corroe/  lastima/ duele/ el amanecer castiga/ te doblega/ no soñar me mata/ me atraen las nubes y el humo/ sus formas caprichosas y femeninas/ son como el sueño/ se deja acariciar al viento/ el humo y las nubes se dejan ser lo que deben/ féminas formas/ me abstrae el humo/ exhala.

sábado, febrero 25, 2017

Los Escombros del Purgatorio


     Los Escombros del Purgatorio representa un inicio y un final dentro de un período de aproximadamente veinte años en mi vida. Una lista enorme de casi 300 poemas fue revisada para poder extraer lo que contiene este libro que marca etapas como adolescencia, la transición a la adultez y mútiples recorridos mentales y espirituales que acontecieron durante la creación de éstos textos.

     Bajo la motivación casi aplastante por parte de Emilio Enrique Rodríguez López de nadaEditores y la intervención de Mishad Orlandini bajo su sello cartonero “Ediciones Viaje a la Luna”, se iniciaron las conversaciones para poder desarrollar este Proyecto literario, el primero dentro de mi corta trayectoria. Mi poesía hasta antes de ese momento, era conocida en alguna que otra lectura y se fue haciendo cada vez más notoria sobre todo por mi inclinación a la técnica del spoken word.

     El proceso de desprendimiento de estos textos significó el cuestionamiento de muchas situaciones y también el planteamiento de lo que realmente deseaba conseguir con publicarlos. La conclusion de todo este viaje es una recopilación honesta de textos que en su totalidad, trazan levantones y caídas en mi existencia como mujer. Muchos de ellos representan toda la energía que se contiene en mi garganta y mis pulmones cuando estoy haciéndome escuchar en las presentaciones pues en una sociedad donde lo normal es callarse, lo mío es crear ondas expansivas y sin miedo.



domingo, octubre 02, 2016

Al ebrio su poema de mujer

Una respuesta
que se quedó
tendida al sol.

Las libélulas van bebiendo
del vaso con restos de absenta
y un poquito de polen
de coca pegado a sus labios.

El poema bonito
para vos
que nunca escribiré.

Tus orejas de cáscara
de nuez.

Revés de hoja.

La pitonisa se descubrió los pezones
y acabé entre borbotones
de amargo de angostura
y una canción breve.

Demasiado corto para
dos palabras en un pergamino.

Ya no germinan las margaritas
y mis pasos de borracho
buscan tus dedos de mujer. 

Salgo de la botella
prófugo de abrazos pobres
y kilómetros irreparables
de bicarbonato
para caer en tu ruta de resaca.

Pero aquí te dejo tu poema de mujer.

-FIN-

Imagen

Un ojo explota
detrás de mis intentos
por abrir el féretro
del tiempo.

Saco del álbum
una imagen catatónica
de su rostro.

Tanto queda después
de un roce caliente
en hojarasca nocturna.

El afecto viajero
que ya no tiene más bengalas
en su sonrisa
que  haga descubrirse
el rostro a la luna.

El final de todo.

Poema dentro de un IV

Estoy cansada.
Hay un hilo fragmentado
que trata de sostener mi corazón.

Un puñado de vidrios rotos
dentro de los pulmones
y una fatiga que parece
baba eterna.

Cansancio.

Las pupilas ya no
saben qué es el dolor
y ya no hay maletas para el viaje.

Soy un alma
dentro de muchas que se apagaron
metida en un frasco lleno de moscas
y jabón. 

lunes, febrero 01, 2016

Sucesiones involuntarias (Magdiel Midence)

Cuando se te apagó el corazón, con él se apagó el aliento: única luz al final del camino. Yo vi a una mujer con un vestido rojo al otro lado del río en que recibí mi nombre. Una niña me dijo que ella era su amante y respondí asintiendo como una sola verdad aquellas palabras.  Soy un niño y un hombre, la broma de un dios vengativo, igual que su hijo encontré la gloria y mi cábala fue la misma del hijo muerto.  Más allá del silencio sólo los amantes se juntaban pero mi amante era ella: La que esperaba  a los transeúntes más allá del silencio.

lunes, agosto 10, 2015

instante





Si no sabes si eres rata
O una masa amorfa más,
Solo basta darle un beso al espejo.
Saul Hernandez 


sangre, dolor, oxido, tiempo, un vaso con agua, el futuro se asienta, se deja, va en silencio, dentro del cuarto, girando, el techo, el, insectos que ve, insectos que están, limpia la cama de hormigas, se deja, se tira, el incienso se mezcla con tabaco, las moscas giran en la taza de café llena de moho, “el mundo es cuadrado”, se recuesta y lee de nuevo la misma pagina, del mismo libro, del mismo Borges, <vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.>, va pasando el tiempo, sangre, dolor, oxido, tiempo… se vuelve rutina limpiar las hormigas de la cama, sigue pasando el tiempo, sueña el sabor de la cerveza oscura, oxido, cierra los ojos se va, recuerda una tarde, ella, sangre, el corazón le palpita y trata de tocarse, de satisfacerse del recuerdo, no puede, dolor, no pasa, el mismo recuerdo de nuevo, no se detiene ni se detendrá el, tiempo.